Thursday, July 27, 2017

Thursday, July 12, 2012

Un cant a la vida



Alba, mirant-te dormir tant plàcidament em sembla impossible que ja quasi portis el mateix temps lluitant dia a dia per la teva vida aquí fora que el que vas gaudir dins de la panxa de la mama; on tot era perfecte i només de tant en tant, algun sentiment de tristesa i dolor de l'exterior et podia arribar per via materna.
 
Moltes coses has viscut des de llavors, sent tu –tant petitona- un exemple d’esforç i supervivència per a molts que portem més temps en aquest món; a vegades tant injust com incomprensible. 

Moltes d’elles no les recordaràs, i és millor així; Com cada llàgrima d’innocència que has vessat per no tenir un paladar i sentir com l’aliment no seguia el seu curs natural arribant a molestar-te i fer-te mal com sols tu has experimentat amb amargor... O els dies que vas estar hospitalitzada, en una U.V.I. de neo-nats, on cada palpitació i respiració era enregistrada per una màquina capaç de portar al límit el cor d'una mare cada cop que sonava perquè es creuaven els límits establerts com a normals.



Però hi han altres records... pels quals la teva mare donaria la seva vida perquè els portessis -com ella- al teu cor;  ja què son exemple d’amor, desprendiment, espiritualitat i acceptació. Aquests son, en definitiva, un cant a la vida.  

Tu no els recordaràs, però estic convençuda que quelcom de l’essència d’aquells records quedaran emprimats en tu, tal com una càmera fotogràfica fa amb les formes i els colors que capta tan sols en unes mil·lèsimes de segons. Les persones be han de deixar més constància del seu pas per aquest mon que la llum, la forma i el color d’una fotografia... Ja que tan sols aquestes tenen la facultat de marcar-nos, de fer-nos felices o infelices, de millorar-nos o fer-nos caure en un precipici. 

Una d’aquestes persones que la teva mare sempre portarà al seu cor -i voldria que tu també la valoressis quan t’expliqui històries d’ella- és la teva avia materna. No va tindre una vida fàcil, ni tan sols pau als últims moments de la seva vida, tot i això, fins l’últim instant, estava més preocupada pels problemes de les seves filles –la teva mare i tieta-  que per el seu trist destí. Va lluitar -com tu- amb totes les seves forces  per la seva vida... i aparentment, va perdre... però tothom qui va compartir els últims moments amb ella es va adonar i omplir de la pau interior que transmetia, del seu somriure incondicional... 

 

La teva àvia, poc abans de dirigir els seus passos per aquell camí del qual ningú retorna -la mort- va treure forces d’un cos conquistat per l’enfermetat més cruel i devastadora que mai he conegut –el càncer- per veure’t dormir al teu cotxet, somriure’t i fer-te el més tendre dels petons. No feien falta paraules per entendre com amb aquest gest va dir-te que no et rendissis mai per res, i que ella t’ajudaria a lluitar en aquells moments en els quals et fallessin les forces. 



La teva "iaia Mei", com ella volia que la nombressiu, estarà amb tu el 7 de Gener del 2013, quan els reis Mags –i una reina Maga particular anomenada Remei- en una missió especial, posaran solució al teu problema i et donaran un paladar nou. Fins llavors guarda forces, descobreix el món, regalen-s somriures com només tu saps fer (somriures que tant s’assemblen als de la teva àvia) i dorm plàcidament com fas ara; acompanyada d’àngels tan carregats d’amor com els teus avis materns (Carles i Remei) i besavis: Maria, Salvadora, Teresina, Daniel, Josep i Joans...

Tuesday, April 24, 2012

Mama, mama, mama!!!

Després d’un mes encara avui no tinc paraules per explicar ni digerir la teva gran absència, ni matèria que ompli el gran buit que vas deixar rere teu. 

Com la nena petita que vaig ser, sóc i seré  tan sols em sento capaç de referir-me a tú amb una única paraula: “mama” (primera i última paraula que vas sentir dels meus llavis).  Però m’omple tant la seva sonoritat com el seu significat, ja que és la paraula màgica que dóna vida i fa bategar el mon..

Perquè no hi ha amor humà  més gran que el d’una mare; i només puc donar gràcies a Déu per haver-me fer mare poc abans de que marxessis per tal de comprendre –i dins de la meva petitesa correspondre a-  tot el que m’has estimat.


Saturday, November 20, 2010

Laia y Alba: las obras definitivas




¿Será el milagro de la vida la más sublime creación? ¡Y que el anhelo de este espíritu pobre -sediento de "CREAR"- se sienta hoy tan colmadamente satisfecho mientras se deja mecer por sus miradas!

Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.
.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.
.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.



Miguel Hernandez

Thursday, July 29, 2010

De la lengua materna

"–¿Amistad? –Forzó un par de carcajadas. –Bueno, algunos hoy en día lo llamarían así. Las relaciones humanas a veces son difíciles de encasillar. Fíjate en nosotros dos: tampoco encajamos exactamente dentro del tipo de relación que suele establecerse entre una empleada y su patrón.

–Aja, en mi caso yo siempre te he visto más como mi bienhechor; incluso en estos últimos meses, sin que yo tuviera una función específica en la mansión, tú has seguido invirtiendo inconscientemente en mi formación.

–Así lo dejé dispuesto, si se daba el caso. No obstante puedes reprocharme algo; nunca he manifestado mucho interés en conocer tu arte.


–Bueno, la sensibilidad artística no es algo que pueda forzarse. De todos modos, cuando cojo un pincel, lo último que tengo en mente es el tipo de público, la funcionalidad y la rentabilidad de la obra que voy a crear. En ese momento me mueve la necesidad de expresar esa nueva idea que se abre paso en mi mente y sólo me deja descansar cuando ya ha adquirido forma plástica. Curiosamente el primer esbozo incluso suele decir más de la intención artística que la obra final. Trabajar con blancos y negros es moverse por un universo de absolutos. No sé si es algo que le pasa a todo el mundo o sólo me ocurre a mi... quizás tengo más sensibilidad y capacidad de expresión con el carboncillo porqué ese fue el primer material plástico con el que experimenté.

–Creo que logro entenderte... ¿Recuerdas mi armónica? Aunque esta noche he tocado el piano como buen anfitrión echo de menos la melancolía y humildad de mi vieja y fiel armónica. Para mi es un instrumento único... pues, como la lengua materna, me hace capaz de dilatar al máximo mis limites de expresión. Dicho en parámetros trascendentales, incluso podría considerar su timbre como la esencia de mi voz, dado que con ella descubrí las posibilidades del lenguaje musical, que es para mi el más comprensible, plural e introspectivo de todos los sistemas de comunicación humano. Hay cosas que son insustituibles, es como si formaran parte de ti."


Retrato sin nombre by Galatea
Capítulo XIV, Julio 2008

Tuesday, July 27, 2010

La caja de Pandora

Hace algunos meses silencié algunas entradas de mi blog. Aquellas referentes a pensamientos y creencias articulados por algunos personajes o pasajes de “mi novela”. No sé si a aquello me empujó un desmesurado sentimiento de vergüenza, o más bien fue llegar a la conclusión que una obra inacabada no merece ser mostrada “en público”.

Sin embargo, en esencia, mi corazón siempre ha sido fiel a ese embrión de palabras que empezó a gestarse en el alma aún joven e inexperta de una adolescente de vida y pretensiones mediocres; que sólo vislumbraba su auténtico yo cuando experimentaba con torpe afán la fiebre de cualquier proceso creador.

Han pasado casi 15 años desde las primeras líneas, y aunque ya no se trata de un cuento de hadas algo del esquema de los personajes y de esa necesidad de comprender el porqué de la vida y cómo afrontarla de la manera más noble perdura en el trasfondo de la misma.


"Me levanté del columpio dispuesta a dejarle en la intimidad de su pasado. Había secretos; la falsa pieza de ajedrez, la ubicación de la pequeña fosa..., que una intuitiva punzada en el corazón me prevenía de querer averiguar.
Pero Javier, adelantándose a mis intenciones, volvió a guardar la armónica en su pecho, se levantó desmañado y me retuvo en el columpio sujetándome con fuerza por los hombros. Se sorprendió tanto o más que yo de que mi más instintiva reacción fuera la de forcejear con todas mis fuerzas para escapar de allí.
Y bastó una mirada mutua; intensa y penetrante para que lograra captar todo el miedo que dejé entrever por mis pupilas.
Me soltó suavemente, mostrándome unas manos limpias e inmaculadas, unas manos que no hablaban ni parecían entender el lenguaje de la violencia. Se sentó de nuevo en su silla, abatido.
–Tranquila... No quiero hacerte daño. Es solo que hoy... siento que no puedo hacer esto sin ti.
–Pero es que yo... ¿qué tengo que ver con ello? Los secretos entre amigos no son para compartirlos con terceros. ¿No hicisteis una promesa de confidencialidad? ¡Cumple tu parte!
Me estudió asombrado, por unos momentos su rostro se desencajó y sentí con turbación como toda mi esencia se fundia en una estremecedora emoción, más diáfana que ninguna de las que yo había logrado comunicar a nadie hasta entonces. Como en el reflejo de un espejo sin igual MI MIEDO se había convertido en SU MIEDO. Y aunque las causas que desataban su estado anímico posiblemente partían de otros condicionantes, ninguna emoción humana la habíamos sabido compartir con tanta transparencia y sincretismo.

"Ayúdame" dijo sin pronunciar palabra. Y sólo entonces, cuando logré desasirme de mis propios temores, basados en viles prejuicios y egoísmos, me sentí suficientemente fuerte para mirar más allá de mí, atender a su súplica y superar así NUESTRO MIEDO.
–De acuerdo. -Accedí a media voz. –No romperás la promesa que le hiciste a Aurora si yo consigo descubrir por mi cuenta cual es la pieza de ajedrez que falta y dónde está enterrada.
(...)
Mi corazón palpitó con una violencia desacostumbrada, cada milímetro cedido por la baldosa abría un mar de incertidumbres, un universo de esperanzas… Me sentí como Howard Carter ante el descubrimiento de la tumba de Tutankamón, sólo que a diferencia de las valiosas posesiones de un rey joven y desventurado, se habría ante mí un tesoro de singular valor: sentir en propias carnes aquel pasado insondablemente tan cercano a mí, la confirmación incuestionable de aquel pretérito tantas veces soñado; aquel nudo tan estrecho entre tiempo y espacio que me había sido históricamente negado.

Segundos más tarde, tras palpar su fría y humedecida materia, la prueba más tangible de la infancia de mi benefactor era rescatada del olvido, empujada a la superficie por mis propios brazos. Observé la mirada emotiva de Javier, el primer acto reflejo de su rostro antes de caer de nuevo en aquel perpetuo olvido expresivo. Tenía más valor esa imagen para mí que el que cualquier objeto de singular belleza pudiera brindarme. Pues fui capaz de atisbar la emoción más intensa penetrando en sus pupilas y sacudiendo en un instante todo su ser. Era como si un rayo de vida hubiera animado, en un minúsculo latido, la superficie inerte del más bello mármol.

Se dio perfecta cuenta de ello y, sintiéndose desnudo, desvió mi atención hacia el objeto que nos había traído hasta allí:

–Tienes en tu poder la caja de Pandora. ¿Algo que declarar?

Centré mi mirada al fin hacia aquella pieza extraviada, era de nácar, mucho más bella y mejor tallada que el resto de figuras del ajedrez.

–Que es digna de alojar la razón última que mantiene a la especia humana en pié: la esperanza. Hoy me daré por satisfecha si sé que albergas esperanza en tu interior.
–¿Olvidas acaso que antes la caja liberó todas las desgracias; La enfermedad, el vacío, la fatiga, la locura, la tristeza, el crimen y todas las pasiones humanas que, aunque a priori se presentan como un soplo de vida, acaban torturando y pudriendo el corazón?
–No, lo recuerdo. Pero aquí dentro reside ya sólo la esperanza. –Sonreí, cogí la pieza con extremo cuidado y la deposité en su regazo. –Es tu esperanza… te pertenece. Pues sólo tú posees la llave para aferrarte a ella o dejarla escapar.

Exploró maquinalmente la pieza en un momento de ciega confusión. Sus manos encontraron las mías, heladas, aún haciéndose un hueco en su regazo para estabilizar y proteger aquello que se le entregaba. Nuestras miradas chocaron en una distancia mínima, como imantadas tras dicho contacto.

–Tú… no podía ser de otro modo ¿verdad? Posees aquel extraño don: ¡Haces que la vida parezca tan engañosamente apacible! –Continuó cobijando mis manos entre las suyas, cálidas y firmes, de forma que aquel encuentro fortuito se convirtió en símbolo inequívoco de mutua implicación hacia aquello que reposaba en su regazo. Y, como en un ritual, presionó con más fuerza el reverso de mis manos forzándome a abrazar con decisión la figura de ajedrez. Entonces declamó: –Que así sea; que mi reina blanca, la que contemplo y protejo entre mis manos, sea portadora de esperanza."


Texto: Retrato sin nombre by Galatea
Capitulo VIII, Agosto 2009. (Ràfols de Salem)

Ilustración: Pandora (1896) John William Waterhouse.